Por: Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN)
En el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, ACN pone de manifiesto el sufrimiento de las mujeres cristianas en algunos países donde la violencia sexual es utilizada como arma contra las minorías religiosas. ACN hace un llamado a los gobiernos nacionales y a las organizaciones internacionales para que trabajen más por combatir el elevado número de estas violaciones, que a menudo quedan en la impunidad, alimentando la preocupación de que formen parte de una estrategia fundamentalista para acelerar la desaparición de ciertos grupos religiosos de ciertos países.
Michelle Clark, una académica que ha estudiado en profundidad este fenómeno, especialmente en Egipto, dice que estos ataques forman parte de una tendencia de mayor envergadura. “Los ataques contra las mujeres cristianas van en aumento, y sí tienen que ver con la religión. Hay indicios de que estos ataques se planifican cuidadosamente y que son sistemáticos. Ahora se están haciendo públicos más casos, pero también hay una elevada cifra de casos que aún permanecen ocultos”, explica.
La profesora Clark explica los efectos de esta violencia selectiva: “No solo desgarran a las familias. La violencia contra las mujeres cristianas es un arma en la guerra de desgaste contra las minorías religiosas. Cuando una mujer cristiana es forzada a convertirse o a casarse con un musulmán, es imposible que vuelva a su fe cristiana, incluso si logra liberarse o es anulado el matrimonio. Pero además, si la mujer tiene hijos, éstos serán musulmanes para siempre. Un grupo cada vez más afectado, que hemos podido documentar, son las madres con hijos, pues así no se arranca a una sola persona de la comunidad cristiana, sino a una madre y con ella a su prole”.
Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) ha apoyado la protección de las mujeres cristianas en países como Pakistán, donde según el Centro para la Justicia Social con sede en Lahore el número de conversiones y matrimonios forzados, incluidos hindúes y sijs, fue de 78 en el 2021, con 38 casos de cristianos. No obstante, según algunas estimaciones, el número es mucho mayor, y algunos sugieren que cada año ocurren hasta 1000 casos.




