HOMILÍA EN EL XII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

June 22, 2025


HOMILÍA EN EL XII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

«¿Quién es Jesús para nosotros?»

 

Muy queridos hermanos, hermanas, en Cristo Jesús:

En este XII Domingo del Tiempo Ordinario el Señor nos invita a que demos una respuesta a la pregunta: “¿Quién es Jesús para nosotros?”.

A todos los saludo con afecto, a ustedes que siguen esta Misa presencialmente y también a las personas que a través de estos medios digitales tienen la oportunidad de participar en nuestra celebración eucarística.

El Evangelio de San Lucas de este domingo tiene tres partes muy concretas que nos ayudan a reflexionar y también a dar una respuesta. No se nos olvide que siempre la Palabra de Dios es para todos los tiempos, es para nosotros, para que nos cuestione, nos interpele y nosotros demos una respuesta.

En la primera parte del Evangelio Jesús les dice a sus discípulos, a sus Apóstoles, a los que convivían con Él de una manera cercana, les hace la pregunta: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Le interesaba a Jesús saber lo que decían en las calles, lo que decía el pueblo. Y entonces le dicen: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista, o Elías, o alguno de los profetas». Esta respuesta indica que había confusión, que no había claridad de quién era Jesús, pero a Él siempre le gusta saber lo que pasa en la realidad. Y después hace la pregunta de una manera directa a sus Apóstoles: «¿Quién quién soy yo para ustedes?» Y entonces Simón Pedro, guiado por el Espíritu Santo, responde: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios». Esa respuesta la dijo de una manera muy espontánea, muy rápida. Y Jesús le dice: «Dichoso, Pedro, porque esto no te lo ha revelado la carne, sino mi Padre que está en los cielos». Este pasaje también lo encontramos en los otros evangelios, y también distintas veces en el año.Pedro nos dice la respuesta correcta: «El Mesías, el esperado», de hecho todo el Antiguo Testamento es una espera del Mesías, y él dice: «Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Mesías».
Esa es la primera parte, y hoy también se nos hace esa pregunta: «¿Quién es Jesús para nosotros?»

La segunda parte nos habla de cuál es el camino que va a seguir Jesús, porque, si había confusiones, les dice claramente que el camino es la cruz, no es la fama, no es el aplauso, no es un mesianismo político de liberar al pueblo de la esclavitud, sino es dar la vida por los demás por nosotros en la cruz.
Ahí tenemos que quita de dudas a los Apóstoles, que eran los primeros que pensaban otro tipo de mesianismo, de que Jesús había venido a otra misión, y Él les aclara muy bien el camino de la cruz.

Y la tercera parte, nos lo dice directamente a nosotros: «El que quiera ser mi discípulo, que tome la cruz de cada día», porque el que sigue esta cruz va a tener vida nueva. Aparentemente es contradictorio, ¿verdad?, ¿cómo vamos a tomar una cruz?, ¿como nos gusta el sufrimiento? La cruz es signo de entrega, de dar la vida, y el que da la vida obtiene vida, y vida en abundancia; y después la vida eterna.

Entonces, hoy este pasaje nos ayuda mucho a ver la identidad que tenemos los cristianos: siempre en el centro está Jesucristo nuestro Señor, y Él nos invita a ser sus discípulos, a ser sus misioneros, a ser sus misioneras, para llevar esa experiencia de cruz, de entrega, a los demás.

Ese es el cristiano, es la cristiana. Ser cristiano no es algo triste, es algo alegre, y por eso el que sigue a Jesús debe llevar alegría, gozo, esperanza a los demás. Porque Jesús no nos ofrece cosas baratas, o no nos vende espejitos, sino nos dice cuál es la verdad: «El que me sigue, tendrá vida, y vida en abundancia».

Por otro lado, escuchamos en la segunda lectura, del libro de San Pablo a los Gálatas, cómo todos somos hijos cuando recibimos el Bautismo, ese bautismo que tenemos que estar revisando, valorando, porque el día que nos bautizaron empezamos la vida como hijos de Dios, como hijas de Dios. Y por eso les dice San Pablo a los Gálatas, y nos lo dice a nosotros: «Ya no hay diferencia entre razas», no importa si naciste en otro continente, sino lo que nos une es la paternidad de Dios, que tenemos un solo Dios, que somos hijos de Dios.
Si somos bautizados y somos discípulos de Jesús, estamos invitados a trabajar por las cosas que Jesús nos enseñó, a trabajar en los secretos del Reino de Dios, a trabajar mucho por la familia, que tanto lo necesitamos, a tener esa convivencia, esa cercanía entre las familias, y sobre todo tener presente a Dios.
Siempre me gusta repetir lo que decía San Juan Pablo II: «La familia que reza unida, permanece unida». Y por eso es importante que sigamos trabajando por la familia.

Hoy, hace unas horas el Papa León XIV en el Ángelus en Roma hacía esa invitación a toda la Iglesia Universal a seguir pidiendo por la paz, la paz que en estos momentos es muy complicada, y encontramos la guerra, especialmente esta guerra complicada entre Israel e Irak, en el medio oriente, donde se habla de armas nucleares, donde puede haber devastación, y donde algunos pocos deciden eso, deciden que haya guerra y los que sufren es nuestro pueblo. Hay guerra en el medio oriente; hay guerra en Rusia, en Ucrania; hay guerra en nuestro México también. Y por eso en todas las Diócesis de México se nos invita a que no desfallezcamos en la oración, para pedir por la paz que tanto necesitamos, pero que también vivamos esa paz en nuestra vida concreta: el esposo con la esposa, con los hijos, con los nietos, con la familia; que seamos capaces de ser artesanos de paz.

Que sigamos la cruz de Cristo y seamos sus discípulos y nos comprometamos por la paz en nuestra vida. Así sea.


+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla