Homilía en el Viernes Santo 2025

April 18, 2025


Homilía en el Viernes Santo 2025

 

ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ

"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu."

Todos hemos expresado en el salmo responsorial estas palabras para responder a la Palabra de Dios. Y precisamente esas palabras son claves, porque hoy celebramos el día de la muerte del Señor, el día de su crucifixión. Hemos ido caminando durante todo este tiempo, esta Cuaresma, para llegar a estos días de Semana Santa y vivir, meditar, reflexionar, los misterios profundos de nuestra salvación. Y precisamente hoy, pues, es el día más triste, el día de luto, porque en Jerusalén, Jesús dio la vida por todos nosotros.

Y ya el profeta Isaías, en la primera lectura, pues da esa profecía de lo que iba a suceder, y cómo también, en la lectura que escuchamos, la segunda, de la Carta a los Hebreos, vemos cómo Jesús fue obediente al Padre, fiel al Padre, hasta dar su vida por todos nosotros. Y la Pasión según San Juan pues nos ha narrado pues eso que vivió Jesús previo a su crucifixión, cómo lo traían de un lado a otro, de Herodes a Pilato, del poder religioso al poder político, y cómo el veredicto fue la muerte en la Cruz, que fuera crucificado como un malhechor, el que había dado la vida, el que había venido enviado por el Padre para salvarnos y para enseñarnos a vivir, pues no es comprendido, sobre todo por las fuerzas poderosas, por los escribas, los fariseos, los sumos sacerdotes que querían eliminarlo.

Y hoy es un día para que nosotros pues meditemos lo que hizo por nosotros, cómo con su muerte nos dio vida y vida en abundancia, cómo la Cruz, que es el signo fundamental en esta celebración, la Cruz es el signo de amor, porque nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Y Él dio la vida por todos nosotros, y no la dio quejándose, sino que la dio poniendo sus manos en Dios: 'Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu'. Démosle gracias por ese amor que nos ha vertido, nos ha dado a todos nosotros, y también cómo Él es el modelo para que nosotros gastemos nuestra vida, demos nuestra vida amando a los demás. Siempre la Cruz nos recuerda esos dos leños: uno vertical que nos habla del amor a Dios sobre todas las cosas, y el leño horizontal nos enseña el amor a nuestros hermanos.

Voy a dejar unos momentos de silencio para que meditemos en ese misterio que hemos, que estamos celebrando de la muerte del Señor, para después pasar a la oración universal.

+Mons. José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla