Homilía del 06 de abril de 2025

April 06, 2025


Homilía del 06 de abril de 2025

 

V DOMINGO DE CUARESMA

Todavía es tiempo. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio, porque Soy compasivo y misericordioso. 

Queridos hermanos, hermanas en Cristo Jesús. 

Nos situamos ya en el quinto domingo de Cuaresma, ese camino que hemos iniciado desde el Miércoles de Ceniza y que va a concluir con la pasión, muerte y resurrección del Señor. Y por eso, somos invitados a tener esa vivencia de un Dios que nos salva pero que es un Dios misericordioso, un Dios bondadoso, un Dios rico en perdón. 

El pasado domingo recordarán esa bella parábola del hijo pródigo, que debería llamarse más bien la parábola del padre misericordioso, porque el padre perdona a su hijo porque él cambió su actitud, se arrepintió, y el padre hizo fiesta. 

Pues hoy también sigue la misma temática, porque también vemos nosotros en el Evangelio de San Juan cómo Jesús es misericordioso con aquella mujer que le presentan. Primeramente, Jesús está en el huerto de los olivos, donde lo vamos a tener en la semana mayor, en oración, cuando lo van a aprehender y llevar a juicio. Y después de estar en el huerto de los olivos, Él va y sigue enseñando a la multitud, predicando los secretos del Reino, develando el rostro de su Padre. Y en ese momento le llevan a esta mujer que ha sido sorprendida en adulterio flagrante, pero entre paréntesis, pues era una cultura machista, solamente le llevaron a la mujer y no llevaron al hombre. Y los fariseos se remiten a la ley de Moisés, que decía que si alguna mujer era sorprendida en adulterio habría que llevarla al centro del pueblo y apedrearla, algo muy cruel, algo muy difícil. Y cuando se la presentan, Jesús está voltendo, está viendo hacia el suelo, escribiendo. Pero como ellos le siguen insistiendo, Jesús se levanta y se les queda viendo y les dice —El que esté libre de pecado que tire la primera piedra —. Y entonces empezaron a marcharse, nos dice el Evangelio, desde los más viejos hasta los más jóvenes.

Y seguramente fue un momento crucial cuando Jesús se queda solo con la mujer y le pregunta 
—¿Quién te ha condenado? —. 
—Nadie —. 
—Yo tampoco. Vete y no peques más —. 

Vemos nosotros cómo rehabilita a la mujer. No está de acuerdo Jesús con lo que realizó, evidentemente con el pecado, pero a la pecadora la perdona, y ella seguramente se sintió libre, se sintió contenta, se sintió feliz porque había sido curada del alma y del cuerpo. 

Pues ese es nuestro Dios, que en este año jubilar nos invita a la gracia, al perdón, porque Él es rico en misericordia. Y quiero invitarlos para que todos nos vayamos preparando esta última semana antes de la Semana Santa, también para vivir, para tener una experiencia en nuestra parroquia donde vamos a estar para realmente acompañar a Jesús como sus discípulos y discípulas, acompañar a Jesús en este camino. Decíamos con mucha claridad que toda la Cuaresma nos lleva a la resurrección, a la Pascua, que es la meta donde nosotros vamos, pero sabemos que la Pascua no se da sin la muerte a la vida, esa vida que pasa por la Cruz y que nosotros queremos cargar, ayudarle a cargar la Cruz a Jesús y cargar la Cruz también de aquellos que están a nuestro lado, que viven cerca de nosotros, o también en situciones difíciles, que les ayudemos a cargar la Cruz, para que esta Cuaresma tenga un sentido de crecimiento humano, pero también cristiano, que terminando nosotros podamos decir también: 'Morimos con Cristo y resucitamos con el Señor'. 

Así sea.

+Mons. José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla