Homilía del 19 de enero de 2025

January 19, 2025


Homilía del 19 de enero de 2025

 

II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Muy queridos hermanos, hermanas, en Cristo Jesús. 

Hemos terminado ya el tiempo de Navidad, y estamos ya en el tiempo ordinario, por eso se utiliza ya el ornamento verde. Y, en estos domingos se nos platica, ya, el ministerio de Jesús. Cómo hoy está el conocido milagro que realizó, el primero, que realizó en un pueblo pequeño que se llama Canaán de Galilea, donde fueron invitados Jesús, María, y los apóstoles. Curiosamente aquí los protagonistas no son los novios si no es Jesús, Jesucristo, el centro de nuestra fe; y María, la Virgen María. Y vemos cómo, pues estaba muy bien la fiesta, pero se terminó el vino. Se utiliza mucho allá en Palestina, en Galilea, en Israel, el vino de mesa, vino generoso. Y se terminó. Y podemos nosotros ver que sí era un problema, ¿verdad? Porque sí era parte importante de la fiesta. Y encontramos ahí la presencia o la intervención de María, dónde va y le dice a Jesús que se ha terminado el vino, y Jesús le dice —Mira todavía no llega mi hora —, sin embargo, pues siempre le hace caso.

Vemos nosotros que, le hablamos nosotros mucho a la Virgen María, y ella es mediadora, intercesora; claro que nos bendice ella, pero quien hace los milagros siempre es Dios Nuestro Señor. Y como que le respondió así un poquito fuerte Jesús —Bueno pues nos invitaron y, ¿qué tengo que hacer yo? —; sin embargo, María intercede, y Jesús realiza ese milagro de que les dice —Traigan el agua —. Llenaron unos barriles o unos recipientes grandes, y convirtió el agua en vino. De tal manera que el especialista en vino no sabía la procedencia, pero veía que era un vino de lo mejor. 

Qué importante es María, porque ella en interviene en la historia de la salvación. Nosotros vemos ahí en la Biblia y no hay tantos pasajes de María, pero ella por haber sido elegida como la madre de Dios, pues tiene una gran importancia, pero ella nunca pierde la sencillez, la humildad, la solicitud, estar atenta a las necesidades; y por eso ella intervienen este milagro. Pero siempre como cristianos tenemos que entender, cómo siempre va unida María y Jesús, pero siempre Jesús es el centro, es el hijo de Dios, y ella tiene tanta importancia porque aceptó ser la madre de Dios.

Ya faltan unos días para que también nosotros, el primero de febrero, tenemos la peregrinación a la Basílica de Guadalupe, y como también nosotros peregrinamos a la Basílica de los Remedios. En la misma madre, la virgen María, y hay cientos de advocaciones: la virgen de San Juan de los lagos, la virgen de Juquila, la virgen de Zapopan, la virgen de la Salud. Hay muchas advocaciones, pero es la misma madre de Dios. Y tenemos nosotros un orgullo sano de tener aquí, en nuestra Arquidiócesis, a la Virgen de los Remedios; que es la primera imagen en América que llega, y tal vez desconozcamos esta historia; pero ella siempre ha estado presente en estos, ya son, 505 años de la presencia de la virgen de los Remedios, la primera, y estamos en el novenario de la virgen de Guadalupe que, en el año 2031, ya estamos en el 2025, dentro de 6 años, celebraremos los 500 años de las apariciones en nuestras tierras, en el valle en México, de nuestra santísima madre. Ella colabora siempre con nosotros, intercede por nosotros, así es que siempre mantengamos ese cariño por nuestra madre santísima. Cuántas peregrinaciones no se realizan, pero ella siempre nos dice —Hagan lo que Él les diga —. Fue lo que le dijo a los que estaban sirviendo en la boda: "hagan lo que Él les diga". Y también a nosotros nos dice "Hagan lo que Él les diga". Y tenemos ahí en los evangelios su mensaje de salvación.

Por otro lado, en la segunda lectura, hoy también se nos habla de cómo Dios nos da talentos, nos da cualidades a todos, pero el espíritu es el mismo. Dios es el que siembra los talentos, las cualidades, los carismas, para compartirlos con los demás. Pensemos nosotros ¿Qué dones tenemos? ¿Qué cualidades? ¿En qué tenemos que trabajar para poder ser mejores servidores, servidoras, del reino de Dios? 

Pues que hoy también sintamos como el Señor se queda con nosotros en el pan y en el vino, ahí hizo el milagro del agua en vino, pero también hace el milagro de quedarse con nosotros en su cuerpo, dándonos su cuerpo y dándonos su sangre. Que sigamos nuestra vida con mucho ánimo, siendo peregrinos de la esperanza como marca el lema del jubileo santo, de este año santo 2025.

Así sea.

+Mons. José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla