HOMILÍA EN EL VIERNES SANTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR 2024

March 29, 2024


HOMILÍA EN EL VIERNES SANTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR 2024

 

«Jesús nos mostró su amor dando la vida por todos nosotros en la cruz y siendo obediente a la voluntad del Padre»


Queridos hermanos, hermanas:

Estamos en esta celebración, en estos oficios del Viernes Santo, donde el elemento central es la cruz, porque hoy es el día en que recordamos lo que realizó Jesús por todos nosotros, por nuestra salvación: fue crucificado.

La primera lectura que escuchamos, del Profeta Isaías, nos dice cómo Jesús no tenía figura humana y lo traspasaron con la lanza, donde brotó agua y sangre. 
También la segunda lectura, de la carta de San Pablo a los hebreos, nos dice cómo Jesús obedeció, padeciendo por nuestra salvación.
Y la Pasión según San Juan, que acabamos de proclamar y que escuchamos, nos dice todo ese pasaje desde que van a aprehenderlo en el Huerto de los olivos hasta la sepultura.

Todo esto debe ser para nosotros un motivo de meditación, de reflexión, en lo que hizo Jesucristo nuestro Señor. La cruz es el signo máximo del amor, porque Jesús nos mostró su amor dando la vida por todos nosotros y siendo obediente a la voluntad del Padre.

Él, que en los tres años de su ministerio, que en su vida pública recorría los pueblos predicando los secretos del Reino, revelando el rostro del Padre; que también realizó prodigios, milagros que vemos en los cuatro evangelios, cómo un día multiplicó los panes y le dio de comer a más de 5000 personas, cómo resucitó a Lázaro después de que tenía varios días de muerto, cómo también le dio la vista algunos ciegos, levantó a paralíticos. Es decir, Él, que realizó muchos milagros, también pudo haber evitado la cruz, pero quiso llevar todo el pecado de la humanidad, y fue humillado, fue despreciado, coronado de espinas, y todo eso lo llevó con mucha obediencia hasta expirar en la cruz.

La cruz –siempre me gusta decirlo para que lo pensemos– tiene dos leños, dos palos, dos maderos: uno que es vertical y el otro horizontal; y el vertical nos debe ayudar a pensar en el primero de los mandamientos, en el amor a Dios sobre todas las cosas; y el leño horizontal en el amor al prójimo.
Jesús dio la vida por todos nosotros para enseñarnos que el amor es la fuerza más importante que tenemos en el mundo y es lo que va construyendo la fraternidad en nuestra sociedad.

Hoy es un día para meditar y realmente preguntarnos cada uno de nosotros: ¿Qué tanto amamos a Dios?, ¿qué tanto amamos a nuestro prójimo?, ¿qué tanto bien hacemos a los demás?, ¿estamos siendo sus discípulos, sus misioneros?, ¿estamos construyendo una mejor sociedad, empezando por nuestra propia familia?
Y vienen retos que vivimos en nuestra sociedad, donde vemos tanta violencia, tanta gente inocente que muere todos los días, víctimas del egoísmo y de lo que estamos viviendo en nuestros días, vemos cuántos migrantes hay en todo el mundo, gente que tiene que salir de sus países buscando mejores condiciones de vida, porque si se quedan ahí hay muerte y desolación, pero ¿cómo actuamos con los migrantes?
¿Cuánto sufrimiento hay también en las cárceles, en los Ceresos?, ¿cuánta tristeza y sufrimiento hay en muchos lugares de nuestro país, de nuestro Estado de México, de nuestra Arquidiócesis?
Jesús murió en la cruz para darnos vida nueva y para decirnos que somos hermanos, que tenemos un Padre que nos ama, ¿y cómo estamos respondiendo nosotros?

El participar en esta Semana Santa es una bendición, pero también debe cambiar nuestro corazón, debe mejorar nuestro corazón, sobre todo teniendo los mismos sentimientos que Cristo Jesús. El cristiano está llamado, la cristiana está llamada, a reproducir los gestos y las actitudes de Jesucristo nuestro Señor.
No hay palabras para expresar lo que sufrió Jesús, el dolor físico y el dolor humano, el dolor del pecado de la humanidad. Por eso hoy en la mañana se celebró el Vía Crucis, dentro de la Catedral y también por las calles, para recordar ese camino que tuvo que seguir Jesús, dónde fue humillado, flagelado, despreciado, hasta dar la vida en la cruz.

Hoy debemos sentir dolor, tristeza, por lo que pasó Jesús, pero también es un motivo de darle gracias, porque siendo Dios se anonadó y no se aferró a las prerrogativas de su condición divina, sino que Él quiso tomar la cruz y entregar su vida por nosotros. 
Que no siga nuestra vida igual, indiferente, dejando que las cosas pasen a nuestro alrededor, situaciones difíciles, sino que veamos en los demás el rostro sufriente de Jesucristo.

Afortunadamente la historia no terminó ahí. Nosotros creemos en un Cristo muerto, pero resucitado, en un Cristo vivo.
Ahorita debemos pensar en esta situación que vivió Jesús, pero el día de mañana celebraremos en la noche la Vigilia Pascual para esperar la Resurrección del Señor.
Y el domingo, pasado mañana, celebramos el día más grande para los cristianos, porque Cristo resucitó y es el centro de nuestra fe.

Que sigamos adelante, con nuevos sentimientos; que le pidamos a Jesús crucificado que sepamos dar la vida por los demás, sirviendo, amando, siendo generosos y solidarios, construyendo la fraternidad. Así sea.


+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla